El rol principal que debe adoptar la Empresa de Familia para transitar hacia un futuro sostenible

No hay duda que las Empresas de Familia contribuyen significativamente en el crecimiento en todo el mundo, son los principales agentes generadores de riqueza, a nivel mundial aportan más de la mitad del PIB  de la economía y dos tercios del empleo. Tomando siempre en cuenta los diversos matices de relevancia que tienen en las distintas regiones a nivel global, solo en nuestro País como ejemplo, representan alrededor del  90% de las Pymes. Pero en este siglo XXI su aporte debe ir más allá de esto, en un mundo en el que el capitalismo está en cuestionamiento y la presión de los stakeholders (clientes, empleados, proveedores, sindicatos, comunidades, etc.) sobre todas las empresas para que contribuyan a un medio ambiente más limpio y a una sociedad más justa, exigiéndoles una mayor responsabilidad, deben de incorporar a la sostenibilidad como centro de sus operaciones en todos sus negocios, en lugar de estar simplemente integrada en sus actividades filantrópicas o implementada por medio de acciones aisladas y erráticas. Deben desarrollar un nuevo rol como principal institución económica, el de liderar un desarrollo sostenible. Pero….. ¿Las empresas familiares están asumiendo en la actualidad el papel de liderazgo sobre este tema?

Muchas empresas que cotizan en bolsa y que no son familiares han comenzado a responder a esta problemática, pero algunas encuestas indican que las empresas familiares mantienen un enfoque más conservador, a menudo han tardado en reaccionar al cambio y muchas deberán de comprender que el rendimiento pasado no es garantía de buenos resultados en el futuro. La buena noticia es que esta tendencia de arrancar de atrás es reversible, las empresas familiares parten con ventajas para liderar la sostenibilidad y ellas se encuentra en sus fortalezas:

Son la forma de empresa más creíbles dado que poseen un mayor nivel de confianza, adoptan una visión más a largo plazo, son potencialmente más ágiles y están libres de las tensiones del mercado a corto plazo.

Sus fundadores principalmente quieren, por encima de todo, crear un activo perdurable para las generaciones futuras,  su legado es importante y para que no esté en peligro no pueden esperar a que las generaciones venideras ”tomen al toro por las astas”. El cambio debe ser ahora,  Si no se integra la sostenibilidad en todo lo que se hace, muchas se encontrarán en algún momento fuera del negocio, sea cual sea el sector en el que opere, es sólo una cuestión del cuando y no del como.

Varios estudios muestran que  lograr un desarrollo sostenible es el desafío más urgente que expresan las Next Gen y es correcto que así sea, tendrán que alterar el status quo. En líneas generales, la generación actual al frente del negocio prioriza el crecimiento anual de los ingresos y el desarrollo de nuevos mercados anteponiéndolo sobre la sostenibilidad, pero deberían tomar este concepto como una oportunidad única para desarrollar un crecimiento económico y la creación de valor compartido que genere un mundo mejor, más equitativo y sustentable. Pero para intentar lograr eso las intenciones no son suficientes, se necesita acción y un cambio de mentalidad.

 

Si bien muchas empresas de familia consideran que su empresa tiene el potencial para liderar en materia de sostenibilidad, son pocas las que cuentan con una estrategia definida para ello. Según el estudio de algunas consultoras internacionales el 55 % de las empresas familiares consultadas están dispuestas a liderar la sostenibilidad, pero solo el 37 % tiene una estrategia y aunque el 80 % retribuye a través de actividades de responsabilidad social, solo el 49 % dice que la sostenibilidad está en el centro de todo lo que hace. El nuevo modelo de empresa familiar debe dar un paso adelante, mirar más allá de la filantropía, poniendo en marcha un programa e incorporar la sostenibilidad como una perspectiva estratégica. Si las Empresas Familiares no demuestran su compromiso con acciones concretas, corren el riesgo de perder la confianza depositada por la sociedad en ellas.

Daniel Valsangiacomo

Lic. en Administración de Negocios
Asesor especializado en Empresas de Familia

 

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